JOSÉ ANTONIO
LLERA
(Badajoz,
España, 1971)
Transporte de animales vivos
Tal vez
chillaban en sus raigones, pero yo sólo oía los ojos entre los cuernos como
nube frotada. Miraban cabizbajos en el sopor de los mataderos los infiernos de
la digestión y las enzimas baratas.
Trazaban una astronomía
perdida en los rincones de la orina.
La chapa gris lamía los
eclipses de la hierba, lamía las heridas del transportista cuya fijación se
divide entre el arcén y la prostituta negra.
La grasa del animal es una
aguja kilométrica que engorda la úvula y las pantorrillas.
El fláccido amante que se
arrodilla ante la fusta de cuero sin que lo sepan sus hijos legítimos y consume
pastillas de omeprazol después de cenar churrasco poco hecho.
Se atragantan con su carne.
Saben que no sobrevivirán a
este viaje, pero el psiquiatra cojo también espera,
la novia abandonada también
espera,
el anciano al que le
tiemblan las manos también espera el día.
Quieren aplacar los mugidos
con ketamina y compresas de gasoil.
Si la carne de bovino sigue
bajando, se arruinarán las cooperativas. Cordero de Dios que quitas el pecado
del mundo.
La vida es una cinta que
mide 10.000 kilómetros. Todo depende del pedal del acelerador. El conductor
cumplirá con su trabajo y los mozos abrirán las compuertas. En realidad,
nosotros tampoco somos más felices, hacinados por decreto con aquellos a los
que odiamos.
Los terneros viajan desde
Holanda hasta España para el engorde. Después, vuelta a Holanda. Siempre por
carretera.
Proteínas que fermentan con
el vino tinto, hormonas inyectables que destrozan el hígado, pensamiento que
deglute los ciclos del carbono.
Somos como esos animales,
su culto a la asfixia, la sangre malgastada en las herrerías.
Al oeste, los grandes
aserraderos. Al norte, las plantas de recauchutado.
Un boxeador golpeará con
sus puños roncos las costillas de la vaca colgada de un gancho de acero. Chivos
expiatorios con la trenza del miedo y las tribunas de la soledad parlante.
Breve tratado sobre la reproducción
El
ternero ha nacido muerto.
Los
plaguicidas siguen infestando los acuíferos.
Me
pasaba las tardes depositando veneno
al
borde del hormiguero. A la mañana siguiente,
las
hormigas volvían a desfilar por las grietas. También la saliva
es
inagotable.
La
fusión del material genético de los gametos, la oscilación
de
los tipos de interés, el comercio de órganos, el barril de petróleo.
La
empresa se ocupará de organizar los funerales del empleado.
(Las
líneas están sobrecargadas. Espere).
El
folículo capilar se ha secado. Los incendios en cadena
favorecen
a las compañías madereras.
Después
de la anestesia, el ginecólogo hace dos incisiones:
la
primera en la pared abdominal, la segunda a través del útero.
El
marido lee en la sala de espera: en ciertas culturas,
durante
el flujo menstrual,
la
mujer es apartada de la tribu.
¿Cuál es mi deuda con Babel?,
se pregunta el enfermo de afasia.
Heráclito,
los organismos pluricelulares, la heroína cortada
con
matarratas. Si no utilizasen continuamente sus incisivos
morirían
ahogadas.
(Renueve
su ordenador portátil, adopte a una niña china).
El himno de los perdedores
Todo
vencedor atrae la higiene de los cobardes.
Aguardamos
con rodilleras de fieltro, sobre una colina, a que se abran las puertas del
castillo. Los ojos quemados por la sosa cáustica.
Alguien
nos condenó a ser ventrílocuos del viento, el huracán de los pajares donde duermen
las ubres y las alucinaciones.
Somos
niños que meriendan boniatos asados y no aparecen en las fotografías. Aunque no
salimos indemnes, cubrimos nuestros miembros con telas jactanciosas.
Todo
vencedor oculta un gemido perpendicular en el bazo del miedo.
Nadie
nos conoce por nuestro nombre y por eso no tememos el pecado de las razas.
Lloramos a la sombra de los héroes rascando la mirra con el filo de la lengua.
Nuestros pezones vierten la curva longitud del laurel, el tifus de la
coronación, del escenario y la platea.
El
rostro de los vencedores muge en el gran órgano catedralicio.
Hicimos
de la abulia un sacramento y quisimos propagar la especie de que fuimos
sacrificados por culpa de nuestra debilidad. Pero nos aturdimos como el imán
que invierte su fuerza contra sus captores.
La
bestialidad nos mantiene a salvo de las prisiones preventivas y del pregón en
los sótanos oscuros.
Todo
vencedor mastica el fruto que se pudre en su licantropía y condena al árbol a
madera de su horca.
El
trapecista ciego ve con las manos. Alcanzamos la cima, pero nadie llegó para
ungirnos. No recuerdo si aquel día se puso el sol en el cementerio de los
animales.
¿Fue
en vano el envenenamiento colectivo y la acción de gracias? ¿Sirvió de algo
introducir en las comisuras del alma la broca del mal? ¿Hicimos bien en no
rendirnos después del alzamiento ante los que roturan los bosques y tachan su
firma ilegible una y mil veces?
Todo
vencedor paga con sobornos el hambre desesperada de su hartura.
Escribimos
Escribimos, pero alguien nos robó la
grasa azul de los ungüentos, el aroma de esos perseguidos
que se nos cruzan en la avenida, clandestinos como el papiro manchado por los demonios.
Sea de ese modo nuestra suerte.
¿Llegamos tarde con la tinta o todo se
ha convertido en espejismo, antílope que despereza
su cuello y su ardor entre las adelfas?
El cursor nos separa la boca de la pila
bautismal. Un loco aplasta su cigarrillo a deshora, en el umbral del alba.
Recojo las lágrimas de la campesina que
no vende sus limones, las de aquella mujer que ve
pudrirse su amor como las fresas golpeadas por el pedrisco.
Escribimos. Contra falsas liberaciones,
tomo cada día mi metadona, mi fruta sin pelar. Aguanto
de pie sobre el hormiguero.
Mijo
Algunas culturas usaban el mijo como anticonceptivo. Hacer acopio de mijo
en la escritura. Siempre. Hacer ostentación de escotillones, de monedas
antiguas que no dan cambio y que hacen estallar la ira. Igual que ese niño
hospitalizado por beber aguarrás.
(Inédito)
José Antonio Llera
José Antonio Llera
(Badajoz, 1971) es profesor de literatura en el departamento de Filología
Española de la Universidad Autónoma de Madrid. Ha publicado cuatro libros de
poesía: Preludio a la inmersión
(1999), El monólogo de Homero (2007),
El síndrome de Diógenes (2009) y Transporte de animales vivos (2013). Su
obra se ha difundido en diferentes revistas y antologías.
Como crítico, ha publicado las
siguientes monografías: El humor verbal y
visual de La Codorniz (2003); El
humor en la obra de Julio Camba. Lengua, estilo e intertextualidad (2004); Los poemas de cementerio de Luis Cernuda
(2006); Rostros de la locura: Cervantes,
Goya, Wiseman (2012) y Lorca en Nueva
York: una poética del grito (2013). Preparó la edición del epistolario
inédito de Miguel Mihura y una antología de la obra articulística de Wenceslao
Fernández Flórez. Colabora habitualmente en Cuadernos
Hispanoamericanos.
Luis Alberto
Arellano
(Quérétaro,
1976)
Run, if you can.
Disfruta mucho, te lo mereces.
¿Qué hacen un tipo gordo
y una anciana sin dientes correctos
hasta el frente de la fila?
Pedimos discreción
y recibimos órdenes de desalojo.
El pleito es sencillo:
Se toma un esparadrapo
cargado de hidrocarburos refinados
con la punta de los dientes,
se agita firmemente
y se enciende lo que reste
sin soltarlo.
Para qué la normalidad
si alguien tiró
salsa de anchoas
en el pasillo doce,
que como todos saben,
corresponde a pantimedias
y trucos baratos de magia.
Los animales más furiosos
son también los más secretos.
Conocemos todos
la fábula japonesa
del monje de un solo brazo
y la tortuga con seis.
Parece ridículo olvidar
la moraleja inserta
con risas grabadas
y escenas comentadas por
los múltiples autores
en todas las ediciones
posteriores a la dinastía Tang
Pero ahí reside el truco:
las migalas migran
desde rincones ocultos del universo
inmaterial.
Y alguno de nosotros
espera que lleguen a tiempo
y a salvo
al destino manifiesto, supra.
Sé
que ustedes no existen.
Han muerto de ciertas enfermedades
que no reconozco en mi manual
de viajero intergaláctico.
También puedo adivinar el número de
membranas que cubrían sus ojos
y el espacio entre sus dedos.
Todo me lo dice la física
que es un cardo inserto
entre el labio superior
y el molar inferior izquierdo.
La receta es la misma:
perturbar lo menos posible
a las creaturas que se agolpan
a flor de garganta,
entender nunca,
eso es para la gente impura
que mancha con sus historias
de vida
la escalera inmensa y dorada
que sube a blancos, electrodomésticos
y ropa para caballero.
que no reconozco en mi manual
de viajero intergaláctico.
También puedo adivinar el número de
membranas que cubrían sus ojos
y el espacio entre sus dedos.
Todo me lo dice la física
que es un cardo inserto
entre el labio superior
y el molar inferior izquierdo.
La receta es la misma:
perturbar lo menos posible
a las creaturas que se agolpan
a flor de garganta,
entender nunca,
eso es para la gente impura
que mancha con sus historias
de vida
la escalera inmensa y dorada
que sube a blancos, electrodomésticos
y ropa para caballero.
Manca
Cuántos
pedacitos de horizonte
colgados
en la sonrisa de una mujer que se corta una mano
Una
manca, desconchabadita
cuan
bella la belleza del nudillo rotoaúnpedacitosdecarne
o de
los y las sin cabeza
por el
mundo de la sinseración
destronando
-todos destronemos-
al
capital resistiendo al capital
con el
robo hormiga de un millón de pennys
de un
frasco inagotable oculto entre las sábanas de un hostal
cuántos
pedacitos de horizonte
ya lo
dije
parciales
como todos los horizontes
poemas
snuff
poemas
encabezado de noticiero sensacionalista
para
traicionar
y
resistir a la señora poesía
esa que
camina pasado meridiano
muy
pomposa por las orillas de esta pileta
donde
el sol se oculta
y para
que no vuelva el descabezado a colocar
el
rostro sobre los hombros
pongamos
plástico, rosa, entre la cicatriz
y el
cuello partido
anguloso
del
precipicio
historias
de sicarios
con ce
de
niños robot que trazan mapas
de
sangre en el mapa que llamamos patria
sangre
de matria y de sus hijos
no
somos dignos de que entres en nuestra casa
pero
pero
nada nosomosdignos
somos
algoritmos para financiar el fin del mundo
que
pasó hace una semana y nadie dijo nada
poemas
partículas de maíz en tierra extraña
poemas
lo contrario del poema
poemas
tazones de arroz
poemas
retículas de palabras
poemas
sintaxis de aeropuerto
poemas
maternidad en crisis
poemas
sueños de ciudad hundida en las aguas
poemas
de agua en el vaso de agua
poemas
escoriaciones
poemas
escorpiones del desierto
poemas
mezquite acebuche gobernadora espinas mezcaleras
poemas
refugio antiaéreo
poemas
desolación
poemas
armazón ortopédicos
manos
mutiladas
no
somos dignos
caminar
por el filo de cobre de la ciudadquenoseacaba
demoler
la estación de trenes
cobráselocaro
Cobrecobrado
y la
sensación de que un piano se toca mejor con los pies
La
primera página del Finnegans wake
contiene una coloración carmesí
única para definir contornos no reales
en las vallas publicitarias
Sospechaba en voz alta
Jackson Pollock
mientras encendía la radio de bulbos
y baterías doble d que coronaba
el carrito de supermercado
donde transportaba sus posesiones
a la hora:
una cafetera eléctrica
un rollo de alambre de cobre fino
grandes bolsas repletas de latas sin uso
reconocible
Con qué facilidad cambiamos de acera
cuando alguien pronuncia las palabras correctas:
neceser
vida literaria
arribismo industrial
prendas femeninas
mensajes líricos por radio
Es una sorpresa inmensa
cargar dentro de los bolsillos
fragmentos de una vida futura
como se carga la tierra de minerales
después de un fuego controlado
La primera página del Finnegan's wake
contiene todos los secretos
de la pintura clásica
aplicados al remanente de una civilización
que no somos nosotros
muro
aprender geografía
únicamente para al muro
soñar plácidamente con el
muro
disparar una escopeta
contra el muro
disparar una escopeta
desde el muro
aprender fonética contra
el muro
escuchar los hermosos
latidos del muro
abrir una herida gigante
en el muro
trabar amistad con las
partes líquidas del muro
traspasar mecánicamente
las puertas del muro
amanecer recostados
contra el muro
atardecer
escolásticamente sobre el muro
cambiar de sexo
continuamente sobre el muro
mirar las estaciones
migrar solamente desde el muro
abatir la lengua y tragar
pesadamente una parte del muro
cabecear repetidamente
contra el muro
golpear infinitamente
contra el muro
cantar romances que
alaben solamente al muro
aprender técnicas de
rehabilitación para el muro
fabricar partes aisladas
del muro
desfilibrar correctamente
los componentes orgánicos del muro
aniquilar la propaganda
contraria en todo al muro
aislar los elementos que
se utilizan en la construcción del muro
vender solamente desechos
no usados orgánicamente en el muro
defender el libre mercado
atribuido únicamente al muro
rodear ceremonialmente
con los brazos extendidos hacia el muro
alabar secretamente las
partes perdidas del muro
anclar barcos de
propulsión cansinamente contra el muro
exhalar teatralmente
suspiros de añoranza contra el muro
establecer el dominio
absoluto del muro
recibir felicitaciones solamente
contra el muro
abrir los regalos de
navidad desde el muro
abrir las piernas los
brazos la boca solamente sobre el muro
activar las minas
colocadas contra el muro
escribir las iniciales de
los constructores paulatinos del muro
avellanar los minaretes
no planeados sobre el muro
lanzar cosas calientes
sobre el muro
lanzar cosas congeladas
sobre el muro
lanzar cosas templadas
sobre el muro
adscribir una cuenta de
correo para el muro
lanzar pornografía
solamente sobre el muro
leer pornografía
solamente bajo el muro
recitar conjuros
maléficos ensalmos sanadores sobre el muro
volar sobre las partes
ocultas del muro
enraizar sólidamente
contra el muro
apacentar las ovejas del
reino sobre el muro
atravesar la ciudad de
parte a parte contra el muro
abandonar la ciudad de
parte a parte sobre el muro
enterrar a tus muertos
solamente sobre el muro
amamantar a los vivos
solamente bajo el muro
escribir la palabra muro
deletrear la palabra muro
olvidar las letras de la
palabra muro
descubrir de nuevo las
letras de la palabra muro
llorar magníficamente las
letras de la palabra muro
atravesar sintácticamente
las letras de la palabra muro
dormir en su puesto de
defensa de la palabra muro
encontrar el vacío en la
palabra muro
encontrar el vacío en las
paredes del muro
encontrar el vacío en la
pronunciación de la palabra muro
encontrar el vacío en los
restos carcomidos del muro
Luis Alberto
Arellano
Luis Alberto Arellano, Querétaro, 1976. Sus libros de
poesía son Erradumbre; De pájaros raíces el deseo; Plexo; Bonzo; Contranatura y Grandes
atletas negros. En ensayo ha publicado Fotogramas
del ocio clase B.
Parte de su obra poética y de sus ensayos han
sido traducidos al catalán, inglés, alemán, portugués, árabe y francés. Incluido
en la antología de ensayo El hacha puesta
en la raíz; en el Anuario de poesía
mexicana 2007; en Escribir Poesía en México; en Los más lindos poemas. 21 poetas mexicanos;
en Remesa Poética de Ultramar/festival
Latinale Berlín; en El Vértigo de los
aires 2011; en Cajita de música,
Poetas de España y América del siglo XXI; Sólo cuento, volumen V; El
Mezcladito, poesía de América Latina; y en la Antología General de la Poesía Mexicana. Becario en cuatro
ocasiones por el Fondo estatal para la cultura y las artes; también fue beneficiario
de la beca Jóvenes Creadores del FONCA 2008-2009. Realizó una estancia de
investigación en la New York University, sobre revistas literarias de los años
20. Tradujo Todo alrededor de lo que se
vacía, de Linh Dinh, para Mantis editores; y Una probada de miel, de Bob Flanagan y David Trinidad, para Kodama
Cartonera.
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