José Martín del Castillo Padilla nació en la Ciudad de México durante los primeros minutos del 13 de septiembre de 1980.
Tras sobrevivir al terremoto de 1985 fue llevado a vivir a la ciudad de Mérida, Yucatán, donde permaneció en casa de la tía materna hasta los 11 años de edad.
De vuelta en la Ciudad de México, gracias a un extraño capricho de la abuela, realizó los estudios secundarios y, posteriormente, el bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria # 5, donde conoció a Iván Vergara.
Intentó hacer la licenciatura de Químico Farmacéutico Biólogo pero tras la huelga estudiantil de 1999 en la Universidad Nacional Autónoma de México, en la cual participó, decidió estudiar finalmente la carrera de Lengua y Literatura Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma Universidad.
Comenzó a escribir poemas en 2005 y fue hasta 2006 cuando se presentó por primera vez en un recital poético al lado de Pablo Esquinca Ávila y Alejandro Herrera Arteaga, el cual dio a conocer El Manifiesto Inutilista, del que hasta el momento se ha investigado muy poco.
Actualmente trabaja en Poitiers, Francia, como profesor de lengua española.
SUENO CICLICO DE UN VIEJO AMOR
Otros nos suenan que se quieren tanto
como nosotros dos, también son duenos
de una alma prisionera por encanto
en este lado inverso de los suenos.
Para ellos el amor es un arcano
Tu y Yo que los unio desde pequenos;
nosotros, cosa rara, en cada mano
llevamos por error a otros defenos.
Absurdas les parecen las rencillas
y el modo titubeante de tocarse,
la gota que les corta las mejillas
y el miedo de estar solo al despertarse;
Contar las recurrentes pesadillas
de andar sin percibir el aguacero
y en vano ver pasar las maravillas
de algun lugar lejano y extrangero;
Volver a la ciudad siguiendo esquemas
cifrados entre hierbas y papeles
con la ultima esperanza en los poemas
que hiciste despintar de las paredes.
Si caigo en otro sueno del pasado
avanzo por la calle de Violalma
a verme en un triton que yace ahogado
con flores de nopal en cada palma;
observo los fachadas en detalle
sin dar con la corriente submarina
que al paso de una sombra que calcina
me pierde con la historia de esa calle.
El diario miedo absurdo de esos pasos
retarda los encuentros y ls citas
y vuelvo a despertarme entre unos brazos
distintos como un par Margaritas.
Tu aliento me revuelve la cabeza
envuelto en una mistica lejana,
espiritu que absorve la tristeza
mezclada con alcohol y mariguana.
Y tu sin darte cuenta de mis besos
te amoldas a mi cuerpo de ilusiones
y me hacen hormiguear hasta los huesos
estupefacientes exhalaciones,
donde nos vemos contemplar las tardes
cuando que la lluvia nos obliga al juego
de peones, caballeros y cobardes
mientras que vuelves a encender el fuego
que te circuanda con las luces fatuas
de mi carino en espiral de esquirlas,
que tu gobiernas con las riendas arduas
de quien no puede abandonar sus islas;
y en la penumbra de un rincon anonimo
abres la celda de tus labios fieros
para que sacien en tu amante projimo
la sed de desahuciados prisioneros.
Mas si me pierdes en la cita diaria
de multitudes que comparten cetro
en el imperio surrealista y paria
de hombres que se duermen en el metro
pones tus ojos en las nubes rojas,
en los reptiles y los seres viejos,
donde se inspiran las eternas cosas,
para encontrarme aunque me vaya lejos.
Y en el espejo de la doble escencia
(donde se cifra el inmortal idilio
del rojo que adolece por la ausencia
y el negro que se esconde en el exilio)
se ve la imagen unica y adversa
de un mismo ser atado a dos principios
por un reloj comun en la diversa
manera de existir en ambos sitios;
Por eso cuando duermes en mis brazos
hay otra que despierta con resaca
y siente en la incoherencia de sus pasos
que un triste la desea desde su hamaca.
Manana y tarde este espejismo doble
que arde, se propaga y se consume
(aunque esta soledad se nos desdoble)
como la esencia de un sutil perfume
que se dispersa con la nota incierta
de un ventarron sobre el perdido prado,
y aunque en exilio, nunca se despierta
del sueno eterno de tu amor sagrado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario