Ha vivido desde los cinco años en el Estado de México. Es autora de Cartas (Berlín, 2003); Devoción (Ciudad de México, 2006) y Edición Apostillada (Salamanca, 2008).
Miembro de la mesa de redacción de Periódico de Poesía de la UNAM y del consejo editorial de Ediciones Arlequín.
Actualmente dirige la publicación periódica Arca: de literatura y filosofía.
iiixix o fragmento extraído del Cuaderno Rojo
(con toda la formalidad que esto implica)
He decidido creer, es decir amar el cuadro que se ofrece
allá, fuera de la ventana: los guantes blanquísimos que
hacen los lindes de mi ojo y son circo a mi entendimiento,
sus molduras. Cercos curvilíneos que en el aire son espira
les truncadas, redondeles de mármol, orbes perfectas y
llenas de lo intangible. Aquel rostro me observa, es incisivo
y no logramos delimitarnos, parece su anhelo cruzar la
ventana para comenzar a ser una certeza, existe y deja
de existir en la distracción del trazo. Es su rostro como la
lluvia que va y viene y vira su ángulo de caída a cada
segundo. La única certeza no es la lluvia, o el rostro o los
guantes blancos o la ventana, sino la mirada que los traza
a todos, caída, es decir, escribir que
alguna vez hubo mirada, trazo, rostro, o punto primero
en la escritura.

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