lunes, 22 de diciembre de 2008

Elisa Yorch

Elisa Llorca. 1982 Sevilla
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Sus primeros pasos fueron por los alrededores de la Alameda.

Lo de atender al profesor y sentarse a hacer los deberes le producía urticaria, el urbasón para aliviar esta alergia: agujerear la goma de borrar con preguntas indiscretas, pintar las esquinas de las libretas, gritar en los papeles, para no despertar a los que dormían la siesta, mirar por la ventana y observar a los que por allí pasaban, tal vez ellos tuvieran algo qué decir. Aquella frase que imponía ser alguien en la vida debía referirse a algo más allá de una profesión y lo buscó en las inquietudes que le mordían: colorear lienzos, transcribir su pensamiento, escaparatismo, interpretación, maquinaria de escenografía…

En 2002 fue a Barcelona a hacer una visita corta pero la ciudad de los prodigios la secuestró durante cuatro años en un barrio en el que encontró similitudes con el suyo de Sevilla.

Allí se le ocurrió apuntarse a varios talleres de escritura que reanimaron al bicho que siempre la habitó. Participó en la antología de relatos Sobras completas y escupió cuatro poemas a los que no atendió hasta que volvió a Sevilla cuando una noche su amigo poeta le presentó a otro escritor chivateándole que ella escribía. Éste le pidió que le mandara esos poemas. Después de leerlos le pidió más pero como no tenía escribió nuevos y anda desde entonces dale que te pego a los pálpitos creadores que le ofrecen los bares, la calle y la noche con sus viciosas experiencias y la dicotomía que la enloquece cada vez que encuentra algo en su camino, como propiamente el camino.

Actualmente tiene un proyecto que une la poesía y música, un trabajo que hace junto con el Reli, el atún más melómano del Golfo de Cádiz.

Ha colaborado en alguna revista y ha participado en encuentros de poetas como Palabra Ibérica (2007/08), Edita (2007) Moguer (2008) y en las Veladas del Alamillo (2007) y con el Cangrejo Pistolero (2008).



SI TE CALLAS POR UN MOMENTO

Si te callas por un momento

La gota agota que colma el sumidero

El lápiz que dibuja la mujer

La lista del quehacer abanderando tu templo

El clamor de las avenidas en la trastienda

Los documentos caídos al suelo

Separar los labios

El cigarro que se consume al otro lado

El teléfono

Pasar página

Llegar a alcanzar el otro extremo de la cama

El clamor de las avenidas en la trastienda

Se vuelve

Calmo oleaje bajo el influjo de lunas de colores

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