lunes, 12 de enero de 2009

Tomás Agustín García

Nota Bio-biblio-ombligográfica (Extraído de “A Fanatical Orgies Rumor”, 2009): … entre los cuales se encuentra Tomás Agustín García, claro. Alrededor del cual giró lo acontecido. No se podría dar por cierto nada sin cuestionarse, al menos, la poco probable existencia de este personaje. Nació en Granada en Mayo de 1975, fruto de la dura represión de la era franquista, ya en el último suspiro, creció a lo largo de su etapa de formación, como Físico primero y Dirección de Empresas después, un gran sentimiento anticlerical en el Colegio Mayor Loyola de Granada, después estudió en la prestigiosa International House of Logorrhea. Así, tuvo el placer de no aprobar ninguna asignatura a la primera –ojo, a la segunda tampoco, pero sí que a la tercera-. Es aquí, en base a esa visión cíclica de la realidad cotidiana, cuando inicia experimentaciones formales con la poesía de Antonio Machado, a la que “dopa” con el más puro estilo de la física en estado sólido, los vasos comunicantes y una constante en toda su trayectoria: la teoría económica de Quesnay. No obstante, de aquella etapa sólo queda un stock de fragmentos de trozos de papel inertes en algún almacén de imprenta de la ciudad. Fue una época de dura autocrítica para el autor, allí conoció a su gran amigo Francisco Buj Vallésque le enseñó las Obscure Words del inglés, anagramas y latín arcaico. Escribe toda su obra entre 1994 y 1999. Dando grandes saltos adelante y atrás en tiempo, espacio (formando un triángulo entre Granada, Rótterdam y la provincia de Jaén) y, por supuesto, de estilo. De los primeros años data La Trilogía “Las Estrellas”, “Los Luceros Caidos” y “Vumar Beltar Bella Rosa”. Obsesionado con la música de Bach escribe “Sólo números“ (1997) y “Simetrías en Revolución” (1998). No obstante ya había polemizado dentro del mundo literario con: acaba con “el macarra Grafiti Osuno” y “LES CIFRO TU ANAGRAMA, RÍO” (1996). Poemarios inconclusos desde su comienzo e inéditos en su fin. En las referencias existentes, aunque poco fiables, del autor, siempre reconocerá la influencia de Egea y de las lecturas que éste le sugirió (Louis Aragón, y Valle Inclán sobre todo).

Así su presencia lentamente se diluye en el tiempo hasta hace más bien poco. Juan Francisco Casas lo cita en el prólogo a “Sin Experiencia Previa” (Editorial Alea Blanca, 2007), posterior a lo cual, Jorge B. Ortiz ha iniciado una laboriosa empresa para intentar organizar los retazos que persisten del autor. Un trabajo que se antoja caprichoso a todas luces, pero que le servirá para realizar un manual de uso. Así, cuando le fue encomendada la tarea asintió impertérrito: ”Merece la pena su ejecución (de los poemas también)”. La poesía de García bucea por el subconsciente intentando llegar al origen de la palabra, a los sonidos como armas intimidatorias que invocan la magia (o literatura). Por tanto, no es una poesía fácil (o útil), más bien intenta crear realidades simuladas, igual que se crea un

sistema operativo, García crea un sustrato, una capa de abstracción lógica

una textura de palabras no lineales donde todo es posible. Sorprende su virtuosismo morfosintáctico. Pero no hay que dejarse llevar por los tecnicismos, en realidad es lo más parecido a un terrorismo literario, para llegar tan sólo a la palabra, cruda y sola sin más.

Sólo se ha recuperado un poema (en forma de tríptico) con el que se inicia el mencionado libro “Sin Experiencia Previa”. La poesía de Tomás Agustín García juega con el lector desprevenido. Bajo una falsa apariencia de simplicidad utiliza lugares comunes y dobles sentidos para anular la sintaxis y la gramática con el pretexto de suplantarlas. De lectura endiablada, es recomendado por el autor memorizar los poemas y, con las dos manos en la cabeza, repetirlos una y otra vez durante tiempos muertos o en tránsito, como si de obras musicales se tratase. Se entiende su obra como una preparación a llegar al fin (al final), al ego, al centro, a la palabra postrera cercana y terrible que diría Aragón.

No hay comentarios: