martes, 22 de septiembre de 2009

Carmen Herrera, poeta sevillana confirmada para el RCA 09, en Sevilla

No siempre hay supervivientes.

El destino es un niño travieso y perverso.

Se divierte haciéndonos girar enloquecidos,

danzad,

danzad,

malditos,

y te coloca otra vez ante mis ojos.

La música suena de nuevo.

Igual que el primer día.

Más allá de las palabras mías, tuyas, de otros…

más allá de los actos tuyos, míos, ajenos…

más allá del amor y la muerte

está la corriente alterna que nos une, inevitable presente que nos une,

aunque no quiera, aunque la haya negado y renegado de ella, aquí está la alternancia.

En el pensamiento. En la palabra. En la acción. De nuevo.

Los dos lo sabemos: cada vez que volvamos a chocar en este baile de peonzas locas, saltará la descarga.

Igual que el primer día.

La descarga eléctrica que nos consume y nos devora durante horas agónicas. El espasmo que nos mantiene tensos, los nervios como cuerdas elásticas a punto de romperse, látigos a punto del chasquido.


Lo que nos iguala es lo que nos diferencia.

Los dos lo sabemos desde el principio.

Y cada vez es el principio.

Y cada vez es el fin.


Ruleta rusa. Sí o si…

Dispara de una vez, no puedo soportar la incertidumbre,

pero antes busca una banda sonora apropiada.

Dispara.

Ahora.

3, 2, 1, click.

El disparo resuena devastador.

Sí.

Afirmativo, sin condiciones ni puntos suspensivos,

con acento en la í, como clítoris.

Cartas sobre la mesa.

Póquer de damas y comodín.

Amanece.

La noche ha sido larga y no hay supervivientes.

Con el último brindis, suena la última canción.

Satisfaction.


BIOGRAFÍA

Atrapada entre las palabras y las imágenes.

Mi vida discurre entre dos orillas. De una orilla a la otra. De un espacio al otro. Fluctuando. Navego entre las palabras y las imágenes. Busco palabras de otros, imágenes de otros… pero todas las palabras y todas las imágenes están dentro de mí. Y todas son la misma cosa. Una y siempre. Inalterable. Y a veces creo que es algo que nunca, jamás, podré compartir con nadie. Éste sentimiento. Ésta soledad. Cuántas palabras, cuántas imágenes he necesitado y necesitaré todavía para llegar a aprehender una única palabra, una única imagen que lo compendie todo. Todas las vidas. Mi vida. La vida. Inalterable y única. Sexo y Muerte. Eros y Tanatos

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