lunes, 22 de diciembre de 2008

Esther Garboni


Nacida en Sevilla, Esther Garboni es Licenciada en Filología Hispánica y en la actualidad ejerce como profesora de secundaria, actividad que compagina con la creación literaria.

Desde su infancia, ha sentido inclinación hacia la poesía. Su primer poema fue publicado, con sólo 12 años, en un libro de texto de la Editorial S.M. y, desde ese momento, no ha dejado de escribir.

Su interés artístico por el teatro la llevó a ser miembro del Taller de Teatro Clásico de la Universidad Hispalense desde su fundación, hasta que sus estudios de doctorado en Teoría de la Literatura la alejaron de los escenarios.

Numerosos cursos de dramaturgia, entre los que destacan los dirigidos por autores como José Luis Alonso de Santos o Antonio Onetti, la condujeron, en esas mismas fechas, hacia la escritura teatral, género trabajado por esta autora en obras como Peligrosa curva a la derecha, 1997.

Durante esos mismos años, cultivó también la narrativa y escribió su primera novela, aún inédita, Delirum Tremens, 1995, y algunos relatos, entre los que destaca, Se alquila corazón, 1996, ganador del Certamen Literario de la Universidad de Sevilla.

Su creatividad se expande, así mismo, hacia la fotografía, actividad a la que se dedicó profesionalmente y que, en la actualidad, tiene carácter exclusivamente lúdico. Algunas de sus fotos han servido para ilustrar los poemas que aparecen Dímelo al oído, blog virtual del que es autora (www.garboni.blogspot.com)

Ha recibido el premio Searus de poesía por su obra Las estaciones perdidas, 2005 y ha publicado algunos de sus poemas en revistas literarias, como Molino de Piedra, que dirige Jorge de Arco, y en antologías temáticas, como Fiesta del Soneto, La belleza andaluza y Homenaje a la fiesta del Ultra, publicadas por el Ateneo de Sevilla.

En la actualidad, su actividad literaria está centrada en la escritura de narrativa infantil.



EN ESPERA

Nada me salvará. Sigo sangrando

metáforas, mordiendo mis palabras

hasta ahogarme, fingiendo ser domingo

soleado, botella medio llena,

noche de carnaval, tarde de toros.

Nada me salvará y aún me resisto

a entregar, al silencio, mi rebelde

furia sin contención, mi sorda rabia,

mi tartamudo miedo… Grito al aire:

¡No somos hijos de un mañana libre!

¡No somos padres de una idea nueva!

Los primogénitos murieron. Grito

al aire: ¡No seré tu dios de plástico!

¿Acaso alguien me escucha tras su puerta

blindada? Tal vez tú, que no te asustas,

encuentres un camino que nos salve.

Tal vez tú, que no tienes puesto nombre.

Mi impaciencia descuelga las aristas

de la noche. No tardes en llegar.

©Esther Garboni, 2008.

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